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ACONSEJAR UN HOTEL
“Aconséjame un hotel que esté céntrico, que no sea caro y que esté bien”

 

No creo que esta frase nos sea ajena a los que estamos relacionados con el turismo y menos aún a los Agentes de Viajes.


La he temido siempre y siempre he pensado en lo complicado que resultaba aunar en un consejo los tres conceptos esgrimidos en la misma. Pero no solamente porque una buena localización y un buen establecimiento no sean especialmente compatibles con un precio barato sino porque es muy difícil saber que entiende nuestro interlocutor o cliente por “estar bien” y “no ser caro”.


En primer lugar, tengo la impresión que las visitas que realizan los usuarios a los “portales de opinión” y a las webs de los establecimientos hoteleros no suelen resultar suficientes y es muy habitual que acudan a las Agencias o a profesionales para que les asesoren. Incluso te adelantan que ya han consultado en internet sobre el asunto pero que no están convencidos de haber encontrado lo que buscaban.


En segundo lugar, decir que dar cumplida respuesta a esta solicitud no puede realizarse desde nuestra propia perspectiva, nuestra impresión o nuestro gusto personal. En ocasiones me he pasado más de una hora dando opciones y alternativas con variadas descripciones y podía haberme pasado otra adicional sin que viera atisbos de éxito en la cara de mi cliente o amigo.


Si a partir de aquí deducimos que debemos preguntar qué se entiende por cada uno de estos conceptos, la respuesta tampoco suele ser muy esclarecedora y se vuelve a repetir lo mismo: “pues que esté bien y limpio, cerca de la playa y que sea baratito”. Para evitar que se convierta en un círculo vicioso me he permitido ayudar con interpretaciones y más preguntas dirigidas que me permitan encontrar las respuestas y, al final, creo que hay algunos denominadores comunes.

  • Lo que se busca o es un “chollo” o es una “oferta muy puntual” que puede que tengas en tu cajón escondida.
  • Esperan que resuelvas la” pregunta del millón” y adivines qué hay detrás de ella.
  • El precio prima sobre cualquiera de las otras dos. La localización puede no ser tan importante y las características del establecimiento son salvables, con lo que la solicitud debería haber sido: “búscame un hotel económico”.
  • Las decisiones finales que se toman en la elección pueden dejarte perplejo y tener muy poco que ver con los tres conceptos esgrimidos.
  • Es muy probable que hayas pasado por alto alguna necesidad básica de tu cliente y haya decidido una alternativa diferente. Por ejemplo, con el tipo de clientela que frecuenta el establecimiento.

Todavía hoy en día me sigue pareciendo una consulta bastante complicada de responder.

 

 

 
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