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COMUNICACIÓN
Obstáculos que la dificultan

 

Los expertos nos suelen decir que la Comunicación entre seres humanos tropieza a menudo con determinados obstáculos.

Entre los muchos que se citan, podemos extraer algunos para su reflexión.

1.- LOS DOGMATISMOS
Hay grupos de personas que suelen elevar a sagrados o intocables determinados preceptos, ideas, conceptos, creencias, modas, modelos, ciencias  y tecnologías. Este tema es de alta sensibilidad con lo que las personas afectadas, en ambos extremos, se sienten agredidas cuando se pone en duda o se critica lo que ellos sienten como “bandera ideológica”. Suelen tener una gran capacidad de recursos, tanto en el lenguaje como en sus actitudes.
En nuestro día a día, vemos bastantes ejemplos cuando se pronuncian o escriben frases contundentes que parecen crear sentencia. Muchas veces confundimos lo que nos gustaría con la realidad de la situación, llamamos a hacer cruzada para remover los cimientos de las bases de nuestra sociedad o simplemente queremos llamar la atención de un determinado público en favor del sensacionalismo, la polémica o la notoriedad. Se manipula sutilmente, a través de algunas tendencias o indicios, para crear realidades virtuales que avalen determinadas teorías.
Detrás de los seguidores incondicionales y los adeptos, estas personas son percibidas como “mitineros” y gurús más que como comunicadores.

2.- LA CONVERSIÓN
También hay otros grupos de personas que no se contentan con expresar sus ideas, sus puntos de vista o sus opiniones, sino que, a toda costa, quieren que milites en sus filas y asumas sus discursos. Ya no es solamente un dogma, sino imponerlo y elevar a cruzada cualquier conversación sana.
Suelen reclutar partidarios para formar “lobbies” de presión y de asalto al poder bajo determinadas denominaciones.
Al final convierten a la sociedad en dos únicos grupos: los que están conmigo son reconocidos, los que no, son ignorados y apartados.

3.- “SI TIENES ALGO QUE DECIR, PIENSA SI ES IMPORTANTE….. SI LO ES, DILO Y CALLATE”
Hay personas que nunca acaban de hablar. Más bien parece que estén pronunciando un discurso continuo que una comunicación a varias bandas. Piensan que cuanto más hablen más convencen y parece ser que el resultado es el contrario: aburren y se desacreditan a medida que dan vueltas alrededor de lo mismo una y otra vez.
Cuando no se tiene nada que decir es mejor callarse o como alguien apuntaba: “La verdad es que cuando alguien no tiene nada interesante que decir acerca de un tema, o sencillamente no sabe nada del mismo, también es una buena opción quedarse callado para no desvariar”.
No olvidemos que escuchar es un signo de inteligencia y el hablar mucho conduce a cometer errores.

4.- LA MONOTEMÁTICA
Se repite, en muchas ocasiones, el que las personas quedan encasilladas por su tema de conversación o mensaje. Siempre hablan de lo mismo; la mayoría de las veces sin aportar nada nuevo. Es un “continuum” machacante que les impide crecer. Su obsesión es tal que, en ocasiones, sus emociones nublan y oscurecen sus razonamientos.
Puede haber un problema añadido, que se crean expertos o especialistas de lo que comentan o escriben y entonces la situación se agrava.
Diversificar, escuchar, aprender y ampliar horizontes culturales, es algo que puede ayudar en estos casos.

5.- LAS “FLORITURAS” DEL LENGUAJE
Por un lado están los que suelen emplear un tipo de giros gramaticales, vocabulario rebuscado o estructuras de lenguaje sublime. De tanta exquisitez no hay quien los entienda. La gente suele quedarse con la “boca abierta” o los ojos muy fijos. Unos pensando lo listo que es y otros lo “cursi” que es.
Por otro, los que tienden a introducir las mismas ideas con diferentes léxicos o anglicismos. Es decir, llamar de forma diferente a lo que ya se sabe o ya se ha creado pero dándole esos giros sutiles, reinventando, con una pasmosa inocencia, lo ya conocido. En el fondo, el concepto y la idea es la misma pero nos sentimos muy orgullosos de nuestra obra y certificamos que pertenece a una generación más moderna, tecnológica y avanzada.

6.- OIR E INTERRUMPIR
Oír NO forma parte de la comunicación, la escucha activa SÍ. Escuchar activamente es realizar un ejercicio mental para tratar de entender lo que la otra persona nos transmite y preguntar si tenemos dudas sobre ello. Hay muchas veces que cuando alguien habla, desconectamos, ignoramos lo que intenta decirnos o pensamos en lo que vamos a decir a continuación; hasta nos parece educado y políticamente correcto.
No dejar terminar de hablar e interrumpir porque creemos que ya sabemos lo que se va a decir y dar nuestra valoración sobre el asunto, también forma parte de una mala comunicación. Estas situaciones generan una gran ansiedad en la persona a la que se interrumpe y ya nunca seguirá escuchando nuestros argumentos hasta que se convenza que su discurso haya sido completado. Todo lo que queramos añadir o valorar será automáticamente rechazado. De esto tenemos lamentables ejemplos diarios en los programas y debates que nos ofrece la televisión.

7.- JUICIOS Y EVALUACIONES
Según un estudio de la Universidad de Illinois sobre el diferencial semántico, se llegaba a la conclusión de que utilizamos el lenguaje básicamente de dos formas: Describimos o juzgamos lo que vemos.
El 50% de las palabras que utilizamos son juicios: Es bonito………, Es feo
El 25% son evaluativas: Me gusta……, No me gusta
Sólo el  25% restante son palabras descriptivas: Es una casa pintada de color blanco, con dos entradas, ventanas a los lados y una chimenea.
Si lográsemos aumentar nuestro lenguaje con datos objetivos y descripciones, tendríamos muy pocos problemas de comunicación ya que lo que se afirma puede ser comprobado de manera fehaciente y se evitarían las largas y acaloradas discusiones que nada aportan de valor.
No juzgar, ni criticar o hacer que la gente se sienta inferior son algunos de los factores necesarios para generar confianza entre las personas

8.- EMPATÍA Y SIMPATÍA
Estos términos no deben confundirse como habitualmente solemos hacer.
Se dice que la “simpatía” es vivir el sentimiento del otro haciendo tuyo su problema y perdiendo los criterios a favor del sentimiento de la otra persona. Te identificas tanto que pierdes tu objetividad.  Puede contribuir a disminuir la capacidad de “ayudar”, justo en el momento en que más se necesita.
La Empatía, en cambio, es llegar a lo más profundo del otro, pero mantener tu criterio y punto de vista sobre la situación y dársela a conocer.  Comprender lo que siente, observar lo que esto afecta,  pero, no obstante, dar tu opinión sobre el caso.

9.- “FIRME CON LOS PROBLEMAS, SUAVE CON LAS PERSONAS”
El conflicto surge cuando se mezclan los problemas con las personas y viceversa.
Los seres humanos contamos con emociones, escala de valores y diferentes puntos de vista. Resulta difícil tratar un problema sin que las personas se mal interpreten, se molesten o tomen las cosas a pecho.
Al comunicarse es fácil olvidar que se debe tratar, no sólo con los problemas de otros, sino también con los problemas propios. Nuestra frustración y las sensaciones de amenaza pueden impedir una buena comunicación.
Según las teorías de Negociación inspiradas por Fisher y Ury debemos de esforzarnos en separar a las personas del problema.

Lamentablemente, me veo reflejado en buena parte de estos obstáculos pero escribir sobre ello me ayuda a reflexionar y, lo que es más importante, trazar algún plan de acción para evitar caer en los mismos errores.

Como colofón, me gustaría dejar este mensaje:
En la Comunicación, lo más importante NO es cómo nos vemos, sino cómo somos percibidos y el impacto que causamos en los demás.

 

 

 
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