Conmocionado aún por la noticia de la situación de Air Comet. Algo que podía preverse a la vista de los sucesos que venían produciéndose, pero siempre quedaba la esperanza que sus propietarios encontraran el mejor camino para no llegar a la actual encrucijada.
Otra vez, y en Navidad, una Compañía aérea se ve obligada a dejar en tierra a miles de viajeros y un ERE para más de 600 empleados. ¿No existe alguna forma de que las autoridades puedan intervenir antes de que se den estas situaciones tan tristes para nuestro sector?
El problema añadido, y otra de las grandes preocupaciones, es el cómo todo esto va a afectar al resto de Empresas que conforman este “holding” y, en concreto, a Viajes Marsans. Aquí se trata de una Agencia que vende 1.350 millones de euros, con casi 3.000 empleados y una larga lista de proveedores. A pesar de los problemas de imagen que tienen en el sector, esperemos que puedan solventar esta situación por la que atraviesan.
Realmente difícil de imaginar, hace tres años, que estos empresarios llegaran a una situación como la actual. Desde 1985 que adquirieron Marsans, han ido creciendo y sacando adelante empresas relacionadas con el turismo y creando un Grupo que ha estado entre los primeros del país.
¿Qué les deparará el futuro? ¿Encontrarán algún camino de salida? Tal y como nos lo reflejan los medios de comunicación, no está nada fácil. Según sus propias declaraciones, tienen sus propiedades puestas como garantía de los préstamos asumidos. No creo que esto sea una muestra de irresponsabilidad.
Cometer errores de planificación, gestión y que las circunstancias te desborden son situaciones muy humanas pero lamentablemente pasan factura. A unos más que a otros. Sinceramente deseo que se encuentren soluciones y las empresas turísticas españolas no se vean afectadas hasta este punto.